
P.D.
Hoy sale a la venta la revista Lanfeust Mag nº 112, en la que nos pre-publican (en teoría, porque nosotros no lo hemos visto).










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Estas caras son los personajes que en un primer momento sólo fueron poco más que conceptos tipo: "Para contar esta historia necesito un protagonista... hmmm femenino... o bueno, masculino, que se enfrente al antagonista... o mejor, que se acabe uniendo a él, y ambos se enfrenten a un tercero que es muy machito... o no, igual ahora es una chica que pretende dominar el mundo... o ya que estamos, toda la galaxia". Ay, esos momentos de pura creación titubeante, amigos.
Después se le da nombre a cada uno de esos personajes conceptuales, y esos nombres quizá sugieren matices de su personalidad. El guionista tiene una idea de su aspecto físico y se la describe lo mejor que puede al dibujante. Y todo se transforma de nuevo. Porque lo que él dibujante imagina ya no es exactamente lo que tenía en mente el escritor, sino algo, por lo general, diferente y sugerente que a su vez evoca cosas nuevas (y para bien o para mal, obliga a desechar otras, ahora obsoletas, claro).
Pues eso, que es curioso como ciertos personajes destinados a tener cierto peso en la historia casi desaparecen en la versión final, y como otros que empezaron como secundarios, suben a los primeros puestos porque su diseño es demasiado atractivo como para dejarlo escapar, o su pequeño argumento empieza a cobrar fuerza y acaba convirtiendose en la columna vertebral de la historia.
Otras veces, darle la vuelta a un personaje y otorgarle la personalidad contraria a lo que su físico sugiere, o cambiarle el sexo o la nacionalidad, o el color de la piel o del cabello, pueden aportar muchas cosas a algo que estaba a punto de ser bueno, pero que aún no acababa de cuajar.
El detective Liam Kobayashi no ha tenido un buen día. Tiene sangre y magulladuras en la cara y en las manos y su ropa parece sucia y rota como si le hubieran arrastrado por el suelo después de darle una buena paliza.


HOME es la película de ciencia ficción que a los autores de esto nos hubiera gustado escribir/dirigir/producir (incluso puede que interpretar). Lo que ocurre es que en cuanto nos pusimos a hacer números nos dimos cuenta de la cantidad de dinero que se nos iba a ir sólo en el sueldo de Bruce Willis, y pensamos que la mejor opción iba a ser hacerlo en forma de cómic, con los modestos medios que teníamos a nuestro alcance. A saber: nuestras cabezas, nuestras manitas, el Word, lápices e instrumentos de entintar, el nunca suficientemente alabado photoshop, dos diminutas tabletas wacom y dos ordenadores Pentium 4 en el momento este crítico en que tú notas que están empezando a quedarse obsoletos (los dos además se han revelado como unos expertos en fundirse y quemar los discos duros en los peores momentos posibles).
Desde el principio decidimos reducir a lo imprescindible la gente que metiera mano en esto para que nuestros nombres apareciesen bien grandes en la portada y nos lo estamos haciendo así en plan manufactura, los dos que aparecemos a la derecha en los títulos de crédito del blog. Uno ha hecho la letra y el otro la música, uno trabaja de noche, y el otro de día, a uno le gusta la playa y al otro la montaña, uno es de Ingmar y otro más de Ingrid, pero los dos nos hemos puesto de acuerdo para sacar esto adelante. Y lo vamos a hacer en idiomas. En francés con acento de Lorient concretamente.